Crisis en el deporte de élite.

Revuelta en la cuadra

La crisis de resultados en el deporte de élite se agrava por la gestión de la Federación Hípica que preside Javier Revuelta

El Gobierno actual ha emplazado a una primera reunión a las asociaciones de ganaderos de caballos de deporte: angloárabe, español, árabe e hispanoárabe, principalmente. En el encuentro de noviembre se expondrán demandas que incluyen subvenciones para el impulso de la crianza caballar que los productores no van a recibir, según han adelantado a Horse Press presidentes de los colectivos. Días antes de la moción de censura, el equipo saliente pidió a los criadores “disculpas por el olvido” en la única reunión que han mantenido en toda la legislatura.

Los productores equinos están situados en la base de la estructura hípica, junto a jinetes y centros ecuestres donde se adiestran y compiten los potros que producen los ganaderos. Sin ellos, no se sujetaría la equitación de base. Cuando un caballo destaca sobre los demás, el ganadero destina recursos extraordinarios para que la formación especializada lo conduzca hasta el deporte de élite, donde la proyección del animal será global.

Para ello necesita un jinete experimentado, ayudantes de cuadra, seguros, vehículo y un equipo de nutrólogos, herradores y veterinarios que vele por la salud equina. En dinero: a partir de 2.000 el mes que compite para afrontar el coste del desplazamiento, dietas y matrícula del concurso. El desplazamiento de estos deportistas contribuye a la dinamización de comarcas como la gallega de Arteixo, la andaluza de La Janda o la valenciana de Oliva, donde cada año se reúne durante semanas la jet equina (ganaderos, propietarios, jinetes y caballos) en los centros hípicos de Casas Novas, Dehesa Montenmedio y Oliva Nova. Todos ellos, de capital privado.

Fuga de talentos

En los primeros decenios del deporte hípico, las yeguadas militares eran el principal proveedor de caballos, dado que la genética más completa la conservaban los ministerios de Defensa tras las guerras mundiales. Esta circunstancia permitió retener en casa el talento equino. Y el talento de jinetes como los olímpicos Rafael Soto e Ignacio Rambla, que montaron a Invasor y Evento, de titularidad pública los dos.

Sin embargo, las fuentes equinas principales de las que se abastece el deporte hípico actual son mayoritariamente de capital privado que, con frecuencia, acaba vendiendo los caballos (de ascendencia militar, en general) en un buen trato tras los primeros encuentros nacionales e internacionales. En España, como en Europa, quedan ganaderos que anteponen el romanticismo a la rentabilidad del negocio pero son muy pocos.

La fuga de talento caballar también se repite entre los jinetes que emigran a otros países con mayor proyección internacional, donde detrás de un gran caballo vendido siempre hay más. Dos de las tres disciplinas olímpicas permiten a los equipos nacionales acceder a ejemplares competitivos nacidos en ganaderías locales. El pura raza español y el pura sangre lusitano se han esforzado para superar las mínimas calificaciones exigidas en los ejercicios internacionales. Pero deben seguir creciendo para alcanzar a los caballos de doma clásica de Alemania y Holanda, países que sí destinan una parte del presupuesto general del Estado para ayudar a ganaderos y jinetes a través de los institutos nacionales del caballo y la equitación, un ente que no existe en España.

Rafael Soto e Invasor atienden al exseleccionador de doma clásica, Jean Bemelmans en una imagen de archivo publicada en el artículo No hay sexto mal, de Diario de Jerez.
Rafael Soto e Invasor atienden al exseleccionador de doma clásica, Jean Bemelmans en una imagen de archivo publicada en el artículo No hay sexto malo de Diario de Jerez.

Los ganaderos de angloárabe acordaron repartir entre el colectivo, la Asociación Española de Criadores de Caballos Angloárabes (Aeccaá), las únicas ayudas económicas concedidas a la cría caballar por el Ministerio de Agricultura y Ganadería en toda la democracia. A partir de 2008 el concurso completo de equitación comenzó a escalar, la cría se estimuló y en la última década los jinetes han competido en todos los compromisos internacionales con caballos angloárabes criados en España.

El Estado les pagó las dietas y 0,16 céntimos por cada kilómetro recorrido en los trayectos a la competición. El único requisito era competir al ganado en las pruebas de selección de caballos jóvenes que creó el Ministerio para las yeguas y los sementales de 4, 5 y 6 años. Hubo ciclos de concursos del MAPA (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación) de las tres disciplinas olímpicas en todas las regiones. Otras asociaciones no implementaron las ayudas ministeriales.

Motivos del estancamiento

Cuando se configuran los equipos nacionales, la Real Federación Hípica Española ficha entrenadores contrastados que, a pesar del existente aquí para algunas disciplinas, suele elegir fuera de España, lo que encarece el coste de la formación de los jinetes nacionales. Además, la institución federativa se ocupa de destinar parte de los ingresos anuales que obtiene del Consejo Superior de Deportes y, sobre todo, de las cuotas aportadas por clubes, jinetes y caballos federados en ayudar a estos jinetes y caballos en la alta competición.

Sin embargo, los deportistas aseguran que apenas les ayuda y han criticado a la Real Federación Hípica Española, presidida por Javier Revuelta (en el cargo desde 2003), de hacer un reparto “elitista” de los presupuestos que revierten, en gran medida, en la cúpula federativa. En 2018, la RFHE ha juntado 2.433.000 euros para el impulso de la alta competición y ha destinado 975.000 euros a la gestión federativa de las asambleas, juntas directivas, comisiones delegadas y reuniones internacionales.

Hay deportistas internacionales que se han rebelado y han conseguido negociar con el presidente Revuelta un nuevo modelo de gestión para la doma clásica en el que los jinetes participan en las decisiones federativas a través de un comité de jinetes. El pasado mes de septiembre, el conjunto domero (Beatriz Ferrer-Salat, Claudio Castilla, Severo Jurado y Juan Matute) pudo aferrarse a la sexta plaza en la final de los Juegos Ecuestres Mundiales, celebrados en Tryon (Estados Unidos), la última posición para pasar a los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020. En estos días, jinetes autorizados planean aplicar el modelo de la doma clásica al salto de obstáculos, la modalidad que aglutina al mayor número de seguidores. Tras una reciente reunión mantenida con el dirigente federativo esperan el cese del entrenador de salto Henk Nooren y el resto del equipo técnico. El jinete sevillano Ricardo Jurado se perfila ahora como firme candidato a sustituir al holandés.

Dos de los objetivos deportivos que había redactado la Federación para 2018 no se han logrado. En primer lugar, la esperada medalla de oro de raid en Tryon, maratón que se abortó cerca del final de la carrera por “una potencial combinación de altas temperaturas y humedad” -dijo la Federación Ecuestre Internacional- cuando los dos primeros clasificados del Campeonato del Mundo (Jaime Puntí y Alex Luque) y el cuarto y el quinto (Omar Blanco y María Álvarez) eran españoles.

En segundo lugar, dar el salto en salto de obstáculos. La temporada acaba de concluir y el equipo, tras la baja de Sergio Álvarez, ha demostrado que no está en “sintonía” con los grandes conjuntos de las modalidad, como creían los dirigentes de la Federación antes de viajar a Estados Unidos. A pesar de los intentos en mejorar la cabaña ganadera con nueva genética, la cría del caballo nacional de salto de obstáculos no consigue dar con un producto que compita al nivel del ganado de Inglaterra, Bélgica o Francia, en la vanguardia de la modalidad.

Esta situación está llevando a la modalidad española a vivir una de las etapas más áridas que se recuerdan en el medallero. No obstante, en cada temporada recalan nuevos sementales y yeguas productoras adjudicadas por propietarios españoles en las subastas ganaderas más prestigosas de Europa con el objetivo de mejorar la producción nacional. De funcionar las ecuaciones de Mendel, los resultados se apreciarán a medio y largo plazo. Y solo en el caso que estos caballos sobresalientes nacidos en el territorio se conserven en el territorio.

Una encuesta de elaboración propia publicada hace unos meses por la revista www.ecuestreonline.com descubrió que nueve de cada diez federados están descontentos con la gestión federativa. Los encuestados coincidieron abrumadoramente en señalar el distanciamiento general impuesto por la institución ecuestre desde que el presidente actual llegó al cargo en 2003. Javier Revuelta apenas ha concedido entrevistas a periodistas. Tampoco a jinetes que lo han solicitado, lo que ha llevado a los federados a percibir que la única función federativa parece ser la de sacaperrras. “La estructura federativa permite que sea un ente de administración que no trabaja por el deporte sino por el poder. Es una mala interpretación de la función, que es la de servicio al federado. En el caso de la hípica, la afición y los actores implicados tienen la sensación de que la Federación solo quiere cobrar por todo y esto genera un distanciamiento que no es bueno”, ha explicado para este magazine el director de la publicación, Luis García Poncela.

El epígrafe Información económica y precios aparece nada más desplegar el menú de la página web de la Real Federación Hípica Española. La sección aporta información de todas las tarifas existentes. Una pegatina de 1 euro obligatoriamente visible en el Libro de Identificación Caballar (LIC); el pasaporte de 225 euros para el caballo, siete veces más caro que el pasaporte que expide la Policía Nacional; el LIC (el DNI del caballo) de 95 euros; y las tarjetas federativas obligatorias para competir en categoría nacional, que giran en el entorno de los 30 euros para los caballos y ponis hasta los 80 euros anuales que pagan los jinetes adultos. Los clubes y centros ecuestres federados pagan 256 euros al año. Encontrar la información económica en la página web de la homóloga francesa no es tan sencillo, pues hasta llegar a los datos hay que superar diferentes secciones de consejos e información de servicios útiles para jinetes, centros y ganaderos federados. El término elegido para informar sobre los costes económicos de los trámites federativos es L’adhésion. Una vez dentro, explica por qué licenciarse. La tarjeta de adultos son 36 euros, la mitad que la española.

La hípica nacional anotó dos momentos gloriosos en los últimos tiempos. En Barcelona 1992 se destacó en todas las disciplinas, recuerda García Poncela, porque “había una mentalidad unánime de conseguir objetivos que se alcanzaron. Además, llegaba el oxígeno que aportaron las ayudas del Programa ADO, que permitían al jinete y al propietario conservar el mismo caballo varios años sin necesidad de venderlo”. La segunda proeza tuvo lugar durante los Juegos Ecuestres Mundiales celebrados en Jerez en 2002. En este escenario la doma clásica se convirtió en la disciplina que retuvo el honor español. Tras el resultado deportivo y de gestión de Jerez 2002 -el comité organizador acabó contrayendo una deuda millonaria con los proveedores locales- y la debacle económica posterior, los patrocinadores y la proyección mediática de la hípica han caído a mínimos. El ganadero y el propietario del caballo son, en estos momentos, los principales patrocinadores del deporte de élite.

¿A qué se puede aspirar?

El deporte hípico está incluido en los primeros puestos de los deportes olímpicos más díficiles que se practican, un reducido listado donde aparecen la esgrima, el patinaje artístico o el clavado. La precisión y la compleja técnica exigen al jinete concentración absoluta en la que interfiere, en el caso español, la preocupación por la falta de recursos económicos y apoyo federativo. A la falta de fomento hípico se suma la falta de interés de los inversores en promocionar un deporte que apenas visibilizan los medios de comunicación de masas. Y sin proyección mediática no hay patrocinios.

¿A qué puede aspirar el deporte de élite? “Habrá jinetes y caballos que puntualmente destaquen y consigan resultados”, sostiene Poncela, en un escenario mundial que busca la máxima rentabilidad del caballo. ¿Y el resto del deporte hípico? “La base de las disciplinas olímpicas y las no olímpicas, como la doma vaquera, el raid o el enganche, están saludables. Tienen una fantástica salud. Están apoyadas sobre bases de afición muy grandes que cuentan con magníficos centros ecuestres, apoyo municipal, provincial y patrocinios en todas las regiones. En la base de la estructura ecuestre hay cimientos sólidos”.

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