Antolín Díaz Salazar explicando el traje de corto en el vídeo de esta noticia.

¿Fusionas traje de corto con moda? El sastre Antolín responde (Vídeo)

La tradición ecuestre ha heredado de los orígenes rurales andaluces trajes de corto universales. Ninguno admite tendencias en colores o patrones. Tampoco combinaciones, defiende el purista Díaz Salazar

Todos se llaman trajes de corto pero hay uno para cada jinete del siglo XIX. El traje del rejoneador está compuesto por una chaquetilla en tonos sobrios con solapa y botones de plata o cobre, chaleco y un pantalón largo de la misma tela con cinco botones en cada pernera. Tres irán desabrochados para que “el jinete pueda mover la pierna”, explica el maestro jerezano Antolín Díaz Salazar. Sesenta años en el oficio. Vistió a los jinetes de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre durante tres décadas, entre ellos, al cochero y los lacayos que llevaron a casar a la Infanta Elena: “A Pepe Mata tuvimos que bordarle la chaquetilla azul marino con hilo negro para que no destacara más que los novios. Fue una orden de Casa Real”, rememora. Ha vestido a las familias ecuestres de Andalucía. Álvaro Domecq Romero se pregunta en el prólogo del libro El traje de Corto quién coserá el traje de corto como Antolín después de Antolín, 85 años.

El sastre es un copista de la tradición textil. Explica que la chaquetilla del traje de corto campero no lleva solapa sino tirilla en el cuello y se llama guayabera. Como era un ropaje para trabajar en el campo, la chaqueta se puede cerrar con ojales y botones que pueden ser de metal. El chaleco va a juego y el pantalón es largo, sin raya y no se abre, se remanga. “El campero le daba una vuelta al dobladillo para no ensuciar el bajo, permitiendo que se viera el forro blanco. Es el que se conoce como pantalón de vuelta blanca”. El jinete contaba con una única alternativa en el armario, el traje de ciudad, que también se conoce como traje de feria y de rejoneador.

El traje del cochero es más sofisticado que cualquiera de los anteriores. La chaqueta está adornada con ribetes y coderas fácilmente identificables. Todos tienen en común la sobriedad en los colores, aunque los dibujos de los bordados pueden ser muy variados.

El experto recomienda atarse el fajín en el lado izquierdo y esconder los sobrantes con en el elástico del tirante. El sombrero del jinete es el mejor medidor de conocimiento del patrimonio ecuestre. Aquí está el secreto: un sombrero en tonos claros si el traje es oscuro y un sombrero claro o superior si el traje está confeccionado en tonos suaves. El ejemplo: traje de corto azul marino con sombrero en tonos grises, preferentemente suaves, y traje de corto beige con sombrero marrón o beige con cinta marrón. El sombrero de ala ancha de color negro “hay que descartado”, resuelve Díaz Salazar. Y las nuevas tonalidades para el traje de corto, como la gama de rosas o los verdes chillones, “también”.

El oficio de la sastrería admite el color negro para un único sombrero: el catite andaluz o rondeño, complemento del traje de alta escuela que visten los jinetes de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre y del representado al óleo por Francisco de Goya, el traje goyesco.

 

 

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