El paseo de caballos de la Feria de Jerez era el jueves la sombra de lo que fue hace veinte y treinta años, cuando la rotonda del Hontoria se colapsaba en hora punta. (Foto: Manuel Pascual/Diario de Jerez)

Jerez y el zombi de la peste equina

El concurso ganadero Equisur y un emotivo Caballo de Oro salvan el decadente programa hípico de la Feria del Caballo

Cuando a principios de los años noventa se prohibió por decreto el acceso al recinto ferial a cualquier caballo, mulo o poni, la afición local se preguntó tajante: ¿qué coño es eso de la peste equina? A continuación, la Policía tuvo que apartarse de los portones de hierro del González Hontoria que custodiaba para no ser arrollada por el batallón de caballería que, vestido de corto, entró al galope en el albero para salir eufórico en la foto revelada en cuarto oscuro de cientos de turistas de chanclas con calcetines. Los brotes víricos parasitaron la célula de la afición, la secuencia ribonucleica se replicó y salió multiplicada para buscar organismos sanos a los que enfermar. Las ventas de caballos se hundieron en todas las provincias andaluzas. En Cádiz, murieron 15 animales de los 157 contaminados en toda la región, según la tabla de incidencias de la Dirección General de Agricultura, Ganadería y Montes. Otros 845 se sacrificaron por si acaso. Meses después, las autoridades dijeron que el virus había sido controlado y aniquilado pero en Jerez, con apenas incidencias, se quedó a vivir su zombi.

El último cadáver se enterró hace seis años en la avenida de Europa. La actividad metabólica de Yeguada Militar se ralentizó cuando en 2007 el Ministerio de Agricultura traspasó a los ganaderos la tarea de apuntar el nacimiento de los potros en sus propios libros genealógicos, dejando en los cuarteles el negocio de conservar las razas borricas y otras jacas minoritarias sin estructura colectiva. Cría Caballar cerró el Depósito de Sementales en 2010, cuando expiró el acuerdo de explotación genética alcanzado cincuenta años antes por el Ayuntamiento y el Ministerio, y coincidió con el traspaso del libro y el hundimiento de la demanda de la genética militar, una de las estirpes más aclamadas del mundo del caballo. Sin yeguas que inseminar ni potros nuevos que registrar, el catálogo se plegó para fusionarse con los efectivos de Écija, donde todavía permanece abierto el centro de reproducción equina. Desde entonces, la Concejalía de Cultura y Fiestas resucita cada feria de mayo al fallecido recinto en el que habitan groguis los espíritus de Zacateco, Evento y Mandrin de Balme, míticos caballos de raza pura.

El derby de Jerez será recordado en el mundo del salto como el primero y más entrañable certamen deportivo del calendario nacional. En la pradera municipal quedó sepultado el CSIO de Chapín que reunía a la elite europea del fondo y la triple barra y que desde hace más de dos décadas alterna en Dehesa Montenmedio, con las mejores pistas y el premio metálico mejor pagado de todos los internacionales europeos.

El Campeonato de España del caballo español lo trasladaron a Sevilla sobre los años noventa y los sevillanos lo protegen cada noviembre en el Salón de Caballo como a un anillo élfico. Esta otra peste equina se propagó por más disciplinas hípicas. El concurso completo de enganches, que en su momento estaba situado entre los únicos y mejores del país, se liquidó después de los Juegos Ecuestres Mundiales. De la disciplina se conserva la colección de carruajes privados que rellenan el concurso de exhibición de la Feria del Caballo y cuenta con la minoritaria participación de importantes casas ganaderas del entorno. Yeguada Militar, Terry o Williams se bajaron del pescante, al igual que hierros familiares como Domecq o Romero Benítez, capaz de desplazar desde Ducha cuatro enganches de los grandes (cuartas y media potencia en calesera) durante los días fuertes de la fiesta. Bohórquez también se ha apuntado a la bajada de persianas y solo la Real Escuela se ha atrevido a exhibir estos días a los mejores jinetes, caballos y carruajes palaciegos como lo hacía cuando el tráfico ecuestre colapsaba la rotonda del Hontoria un sábado en hora punta.

El paseo de caballos de la Feria de Jerez de 1999. (Foto: Manuel Pascual/Diario de Jerez)
El paseo de caballos de la Feria de Jerez de 1999. (Foto: Manuel Pascual/Diario de Jerez)

Sigamos contando cadáveres. El raid de Jerez ha sido la pista de ensayo de los ejemplares árabes que se cotizan en dólares en las jaimas de los jeques del petróleo. Más de cien kilómetros de viñedos seleccionaban a los castrados más resistentes que hoy buscan el pase a la fama en concursos facilones de Francia, Italia o Portugal, con climas más llevaderos. La Copa del Rey ya no reina en la carretera de Sanlúcar, como tampoco lo hacen otras actividades extraordinarias que inventó el alcalde Pedro Pacheco cuando gobernaba con ardor.

El dirigente nombró a un comisario para mecer la cuna del caballo a base de empujones comerciales: “Se fomentaba montar a caballo en la Feria de Jerez”, sintetizan los expertos consultados que colaboraban en el diseño festivo de los años ochenta y noventa, “como hace la Sociedad de Carreras de Sanlúcar, que reinvierte el beneficio del espectáculo en la promoción de la fiesta”. En Jerez, la fiesta ya no se vende. A la iniciativa equina privada le cuesta encontrar la afición en el guadarnés para la exhibición de mayo. La iniciativa municipal no encuentra un argumento -y tampoco financiación- para convencer al ciudadano de que el mundo del caballo es vendible porque es una herida que escuece desde los Juegos Ecuestres Mundiales. Y por eso, en parte, el paseo de caballos de la feria que acabó anoche es el fantasma apestado de lo que fue en 1990.


Concurso Nacional de Doma Vaquera

  1. José Ramón Pérez García (Bacardi)
  2. José Pablo Rodríguez Román (Napoleón)
  3. Víctor Manuel Magriz Alcón (Picachu)
  4. Francisco Antonio Arcos González (Marlón)
  5. Juan Antonio García Sivianes (Cale)
  6. José Ramón Pérez García (Faraón)
  7. Bernardo Hernándiz Ortíz (Cobre)
  8. Ezequiel León Guerrero (Hispano)
  9. Manuel Jesús Lozano González (Relente)
  10. Amador Martín López (Relincho)
  11. Amador Martín López (Libertino)
  12. Óscar Bastos Vargas (Alcalaino)
  13. Bartolomé García Aguilar (Misterioso)

 

Concurso Exhibición de Enganches

Limonera

  1. Yeguada Sierra Mayor (José Borrego Hernández)
  2. Elisabeth Planas Cano (Elisabeth Planas Cano)
  3. José Joaquín Muñoz Alarcón (Cristina Muñoz Osuna)

Tronco

  1. Ana María Bohórquez Escribano (Ana María Bohórquez Escribano)
  2. José Luis Vélez Burell (José Luis Vélez Burell)
  3. Blanca Oriol Pastega (Carlos Ortega)

Tándem

  1. Cristóbal Ruiz Meléndez (Cristóbal Ruiz Meléndez)
  2. José Joaquín Muñoz Alarcón-Señorío de Tabajete (José Joaquín Muñoz)
  3. Antonio Repullo Anaya (Antonio Repullo Anaya)

Tresillo

  1. Fátima Sánchez Cabrera (Fátima Sánchez Cabrera)
  2. Juan Guerra Cabral (Ana Cristina Guerra Mancilla)

Potencia

  1. Jacinto Planas Ros (Jacinto Planas Ros)

Cuarta

  1. Yeguada El Diábolo (Juan José Romero García)
  2. Gregorio Aranda Alcántara (Álvaro Gómez Pérez)
  3. Javier Benjumea Sierra (Ismael Ruiz Suárez)

Media potencia

  1. Expasa Agricultura y Ganadería S.A. (Rafael Carrasco Carrasco)
  2. Herederos de Fermín Bohórquez-Mercedes Domecq Ybarra (Francisco Alconchel Jaén)
  3. Ana María Bohórquez Escribano (Antonio Benítez García)

Cinco a la larga

  1. Blanca Domecq Zurita (José María Pérez Rubio)
  2. Francisco Acedo (Francisco Acedo)

Seis a la larga

  1. Salvador Salvatierra (Enrique López-Cozar)

Mejor cochero profesional

José María Pérez Rubio

Mejor cochera amateur

Ana Cristina Guerra Mancilla

Premio especial al joven cochero Daniel Pineda Andic, de Yeguada Andic.

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Un comentario sobre “Jerez y el zombi de la peste equina

  • el mayo 23, 2017 a las 00:24
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    Maravilloso reportaje…miran verdad. Zombi total lo del paseo de caballos de esta edición ha sido una auténtica vergüenza. Parece mentira que Jerez sea cuna del caballo. Qué lástima que no hagan nada por esto. Tanto q explotar y sacar cosas buenas con el mundo del caballo y que estén los políticos son hacer nada. Así nos va. Lamentable.

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