Grullas comunes. Fuente: rtve.es.

Birdwatcher, my friend

Guía básica del ornitólogo para acudir este sábado al II Encuentro Las Grullas en La Laguna de La Janda

Entre dos mil y dos mil quinientas grullas comunes (Grus grus) que abandonaron el norte de Eurasia han comenzado a posarse en los terrenos húmedos de La Janda para iniciar la invernada, el periodo previo al cortejo de primavera que, igualmente, origina un formidable griterío y un festival de danza entre los jóvenes independizados que buscan pareja para toda la vida.

Puede que sean más, según los conteos ascendentes de la Asociación de Amigos de la Laguna de La Janda, organizadora del II Encuentro Las Grullas en la Laguna de La Janda, la quedada pública que partirá este sábado 22 de diciembre a las 10 de la mañana desde el cine teatro de Facinas (Tarifa) hacia la laguna para observarlas, lo que significa acercarse al récord de 2.820 zancudas censadas el 17 de diciembre de 2017, el bando más grande visto desde la desecación de la laguna a mediados del siglo XX. (En el audio siguiente se puede oír el trompeteo de la grulla común).

 

Uno de los países europeos que más entusiastas reúne alrededor del birding (observación de aves) es Reino Unido, con tres millones de turistas cada año, según medios especializados. Por suerte para las aves, desde el siglo XX el ornitólogo no necesita una escopeta cargada para identificar y reconocer pájaros tras abatirlos. Puede hacerlo sin molestar y siguiendo un protocolo sencillo y universal en cuanto a la predisposición y el ‘kit’ de observación, que cuenta con aplicaciones tecnológicas donde compartir geolocalización, imáganes, sonidos y vídeos con otros pajareros del mundo.

Hay diferentes modos de observar aves. A los ornitólogos en iniciación, José Manuel López Vázquez, presidente de la Asociación Amigos de la Laguna de La Janda, recomienda comenzar a observar pájaros poco complicados, “los que viven cercanos al entorno”, como palomas, gorriones, gaviotas o golondrinas. Una vez decida salir al campo, lo más acertado, sugiere López Vázquez, “es hacerlo en grupo y asociarse a alguno de los diferentes colectivos de ornitología que hay en la provincia de Cádiz para ampliar conocimientos y compartirlos, pues en las excursiones siempre hay un guía que conoce el entorno y las diferentes especies a observar”.

El ornitólogo profesional persigue con paciencia sumar nombres nuevos y singulares en el cuaderno de anotaciones, quizás para ampliar guías de aves colaborativas o por curiosidad personal. También existe el pajarero que busca agregar tantas especies como sea posible a la lista, a menudo sin el detenimiento adecuado de aves concretas a largo plazo, y el que, por el contrario, está satisfecho solo con lograr una identificación confirmada lo más rápido posible. En Reino Unido, a este último turista se le llama con ironía twitcher, derivado de twitch, que significa tic involuntario o tirón.

De modo que si está considerando la idea de sumarse a la excursión del sábado en busca de grullas y otras muchas especies de voladoras migrantes y residentes que sobrevuelan La Janda (identificada con el número 257 de los punto de interés para las aves en la base de datos de la organización no gubernamental Seo Bird Life), como el ibis eremita (Geronticus eremita), el águila perdicera (Aquila fasciata) o el elanio común (Elanus caeruleus), hay accesorios y conductas en la guía básica del ornitólogo recomendadas por la Amigos de la Laguna de La Janda que el novato de todas las edades puede guardar en la mochila.

Prismáticos, cámara y trípode

Unos binoculares con la potencia, el foco y la luminosidad adecuada son esenciales para el avistamiento (8×32, 8×42, 10×42). Existen diferentes en el mercado con precios interesantes y prestaciones pensadas para el turista de aves: ligeros y compactos, cómodos en la mano, discretos y potentes. Una opción interesante es incluir una cámara fotográfica de alcance moderado y trípode ligero y preciso para telescopio disponibles en centros comerciales y tiendas especializadas.

Guía de aves y mapa

Se puede miniminizar el impacto en el hábitat de la avifauna si se prepara la excursión de antemano señalando lugares idóneos donde esperar. Tener un plan es básico en esta actividad, explica el presidente de la Asociación, quien recuerda la existencia de “numerosas referencias a páginas webs donde existen localizados puntos de interés”. Dos manuales recomedados son la guía de turismo ornitológico publicada por Diputación de Cádiz (Birding Cádiz), un amplio documento con fotos y detalles de cada especie catalogada, y la elaborada por los alumnos del curso de Monitor de Educación Ambiental (101 Aves de Puerto Real).

Cuaderno y grabadora

Un bloc de notas es conveniente llevar en la mochila para recoger datos relativos a las especies, información que actualmente facilitan diferentes aplicaciones móviles. El turista también puede incluir una grabadora para guardar cantos y sonidos que luego se pueden compartir en una nueva forma de pajarear: bases de datos abiertas a todo el mundo, como xeno-canto.org o ebird.org.

Ropa de colores discretos

Las aves están dotadas de una amplia variedad de tonalidades en el plumaje y además cuentan con un desarrollado sistema visual que les permite distinguir numerosos colores en el horizonte. Sin embargo, muchas se espantarán con colores posteriores a la aparición de los tintes, como el rojo, el fucsia y otros tonos textiles. “Conviene calzar zapato de senderismo y algo impermeable porque puede que encontraremos charcos y barrizales tras las lluvias recientes, así como vestir colores discretos y parecidos al entorno natural que se vaya a recorrer, en este caso, lo más prudente es ceñirse a los tonos marrones y verdosos como la vegetación de La Janda en esta época del año”.

Paciencia

Una vez situados en el punto de observación, un lugar cercano al hábitat de las grullas, las más llamativas de las aves que se concentran, lo más seguro es que se espanten. Entonces, hay que parar, escuchar y esperar. “Las aves volverán al cabo de unos minutos si nuestra actitud es silenciosa y paciente”. Es a partir de ese momento cuando se disfruta observando cómo se relacionan entre ellas, se alimentan, cazan o descansan estas aves tan llamativas y autóctonas que grabaron los pobladores prehistóricos en cuevas de la comarca.

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