El ganadero de Almenara Alta y sus colaboradores, esta mañana en la entrega del premio Campeona de Campeonas, en Sementales. (Foto: Jose Contreras/Diario de Jerez)

Sari encaja con Bolillo

Un jurado casi militar convierte a la angloárabe de Écija en la Campeona de Campeonas de Equisur 2017. La castaña, que se presentó con un potro recién nacido, es elegante en movimiento, de rostro femenino y alzada clásica

Se presenta la campeona: Sari, de 6, inglesa y árabe, racea con su pelaje casi negro bajo el solazo de Écija y es madre de una réplica de pocas jornadas que se aprieta un biberón mientras la juzgan como a una estatua. Bolillo y ella se preguntan qué hacen aquí. Lo explicamos.

Tres expertos en objetividad equina se aislaron por separado esta mañana en las mejoradas pistas de Equisur en busca de la mejor hembra del concurso ganadero de Jerez, que ha cumplido 50 aniversarios. La encontraron entre otras tres despistadas que miraban atónitas a tanto ganado nuevo. Todas las propuestas han sido mejores que los aspirantes a campeones, a los que además les han pedido demostrar el potencial congénito en una prueba de doma con jinete durante cuatro minutos. La elegida para recuperar con dignidad el empolvado premio Campeona de Campeonas fue ella por unanimidad, una jovenzuela lustrosa que nació en 2011 en las lomas de Villar de Ajenjo, en la yeguada Almenara Alta, de los hermanos De Soto, la punta de ganado que pervive del Conde de Puerto Hermoso, hierro de 1910.

Bolillo bebía de su historia mientras el público y los comisarios observaban las regiones de su clásica madre, que entró en la final del campeonato tras haber batido a todas las de su raza en la muestra de ganado con una nota que se movió cerca del 10. Los rasgos de Sari pueden ser ingleses y también parecer árabes y es la duda eterna la que la define como angloárabe sin más. A la hija de caballos que fueron seleccionados para moverse sin fatiga en el extremo clima andaluz se le exige en 2017 que brille por sí misma, como lo han hecho sus ancestros saltadores franceses. Oh la la. Lo hizo y deslumbró. Es proporcionada, no es alta y tampoco larga. Encaja en el ideal de caballo jerezano como puede hacerlo en unos años Bolillo, el hijo de un semental alemán llamado Hohenstein, ‘Jorge’ para los de casa. “El potro es posible que se quede en la ganadería. Sari tiene orígenes deportivos y es un activo importante en la yeguada. Es muy correcta. Su padre, Hondureño, ya fue campeón de la raza aquí en Jerez. Nuestros animales están súper contrastados”, ha destacado Manuel de Soto, el orgulloso ganadero.

A pocas décimas quedaron las otras tres alucinantes apuestas. La escultura alazana tostada de la casa sevillana Ybarra tendrá opciones si insiste; la onubense representante de la sangre hispanoárabe, de José Luis Capa Domínguez, cortaba el aliento, y la española torda de origen Cárdenas debe ser considerada un vientre con futuro.

 

 

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