El búnker triple 323 se asoma en la punta de Getares, Algeciras. Foto y vídeo: H.P.

Fortines del miedo

Los 570 búnkeres de guerra que configuraban la Muralla del Estrecho, construida por represaliados republicanos para evitar una inminente invasión aliada, eran armamento fantasma. Quedan 335, la mayoría, agregada a propiedades privadas o en grave deterioro

Integraba a 570 refugios semisubterráneos a prueba de bombas, con trincheras, fosos, trampas antitanque y rampas excavadas a lo largo de 90 kilómetros de la costa norte del Estrecho de Gibraltar (entre San Roque y las cercanías del cabo de Roche, Conil). Hoy quedan 335 y, salvo por la estética nazi, poco se sabía hasta fechas recientes del papel que desempeñó durante la II Guerra Mundial esta megaconstrucción militar levantada entre 1939 y 1945, pues son escasas las referencias en la bibliografía dedicada a la España franquista.

 

La cadena defensiva costera, iniciada por orden del jefe del Estado Mayor nada más acabada la contienda nacional, estaba dotada de más de medio millar de fortines y casamatas de hormigón armado, al estilo de los nidos de ametralladoras que sirvieron a un bando y a otro de la Guerra Civil (1936-1939) pero inspirados en la ingeniería militar germánica, así como de un esquema defensivo en profundidad en La Línea de la Concepción, en el istmo de Gibraltar, con elementos blindados desde la frontera hasta las crestas de Sierra Carbonera.

Con la construcción real de este escudo, Franco quería proteger a España de una invasión fantasma, sentirse seguro frente a los aliados que militarizaban el Peñón. Fue el mensaje de una política exterior férrea motivada por el trasiego de material bélico y tropas británicas y francesas en el puerto de Gibraltar, desde donde —según interpretó erróneamente el aparato de espionaje militar— se urdía un inminente desembarco del bando aliado de la II Guerra Mundial en las playas del Campo de Gibraltar. Sin embargo, las potencias del Atlántico, que habían establecido en Gibraltar una base militar estratégica durante la contienda, no tenían intenciones de ocupar España, que se fue aislando en la cruzada fascista europea a medida que avanzaba la guerra, sino de impedir el avance de Italia en el Mediterráneo, mantener las posiciones británicas en el Canal de Suez y posibilitar el rearme de Francia en el norte de África, tras la entrega de París en 1940.

La Línea Sigfrido de Cádiz

En el diseño militar de la línea defensiva se ha podido constatar la inspiración técnica en arquitectos y estrategas del ejército de Hitler. Los elementos fortificados se fueron construyendo en diferentes etapas mientras Europa combatía y consolidaron un conjunto defensivo semejante a las líneas fronterizas de Alemania. Con búnkeres carentes de pretensiones estéticas, de fachadas casi sin aristas y con formas redondeadas para reducir los daños por los impactos de la artillería, edificados mediante estructuras de hormigón armado y dotados de troneras y aspilleras para cañones y ametralladoras, la gaditana se convirtió en una de las más destacadas murallas fascistas planificadas fuera del territorio nazi.

Para cuando Franco subió al vagón de acero del Erika (el tren alemán en el que tuvo lugar la entrevista de Hendaya en 1940) a negociar con Hitler la participación española en la guerra -lo que no sucedió dadas las elevadas exigencias franquistas-, ambos líderes ya se guardaban un odio interesado, tras episodios como la petición a Alemania del envío de 10 aviones de transporte de la mayor capacidad posible, 20 piezas antiaéreas, 6 aviones de caza Heinkel, ametralladoras, fusiles y bombas para extender el golpe de Estado de Melilla a la Península o el pactado bombardeo de Guernika de 1937, que se saldó con cerca de 300 muertes. “Vaya manera de empezar una guerra”, opinó Hitler tras atender la petición de Franco en 1936. “Estos alemanes lo quieren todo a cambio de nada”, expuso Franco tras quedar fuera del Eje. Pero compartían el anhelo de un mar Mediterráneo fascista, por eso colaboraron en la construcción del muro defensivo en la frontera sur y se dotó de unidades militares efectivas que nunca dispararon una sola bala.

El Ejército, mediante el Regimiento Pavía Nº 19, se encargó de supervisar la cadena defensiva hasta los años setenta, cuando se desechó su interés táctico. Desde entonces, están abandonados. pese a que, en buena medida, este conjunto patrimonial se localiza dentro del parque natural del Estrecho.

Pasado el episodio histórico, existen otros motivos que llevan a los historiadores a pensar que este proyecto defensivo fue un teatro, una campaña de propaganda fascista como la representada por la Línea Sigfrido en el oeste alemán, contrapuesta a la Línea Maginot, con 18.000 búnkeres, pues los cañones emplazados en las troneras, con tecnología de la I Guerra Mundial, “no habrían sido eficaces ante la moderna y superior artillería naval aliada, de modo que la resistencia a la hipotética invasión se habría librado en retaguardia, en Sierra Carbonera, por lo que la capacidad de resistencia de estos fortines era un pensamiento absurdo”, ha razonado para Horse Press el profesor de Historia del colegio algecireño Los Pinos, Ángel J. Sáez, autor del estudio España ante la II Guerra Mundial: el sistema defensivo contemporáneo del Campo de Gibraltar (febrero, 2011).

El profesor de Historia, Ángel J. Sáez fotografía con su móvil a nuestro dron durante la grabación del vídeo en el Parque del Centenario, en Algeciras, el pasado lunes.
El profesor de Historia, Ángel J. Sáez fotografía con su móvil a nuestro dron durante la grabación del vídeo en el Parque del Centenario, en Algeciras, el pasado lunes.

A partir de 1985, cuando la Ley de Patrimonio los incluyó entre los BIC, bienes de interés cultural, se descubrió que un centenar de los 335 fortines localizados está agregado a propiedades privadas con las que se mantienen abiertos expedientes urbanísticos administrativos.

Numerosas fortificaciones de las que están en absoluto estado de abandono, que son la mayoría, sufren inundaciones por filtraciones de agua que han dejado a la intemperie los esqueletos de hierro y la acumulación de basura y pintadas vandálicas dentro y fuera de sus estructuras. En ocasiones, las bases rocosas donde se camuflan corren el riesgo de derrumbarse por la erosión marina. Los hay que yacen en la playa vencidos por el mar.

Solo algunas unidades se han remozado después de costosos procesos de clasificación, pues a la compleja burocracia y el desdén administrativo por el significado ideológico que para algunos representan, se sumaron los recortes económicos de la crisis, tras el último registro oficial en 2006. El mapa actualizado de Google marca 335 fortines de la II Guerra Mundial en el Campo de Gibraltar y sus inmediaciones, tras incorporarse al listado los descubiertos en los últimos años por los “fortineadores”, entusiastas de la historia y promotores de la protección de estos elementos patrimoniales.

La Muralla del Estrecho, compuesta por  570 búnkeres, está guardada en el mapa de Google como Fortines en el Campo de Gibraltar, con 335 puntos desde San Roque hasta las proximidades del cabo de Roche, en Conil. El mapa incluye datos sobre las edificaciones e imágenes de la mayoría de las localizaciones.

El fortín doble 312, incrustado en el acantilado de la punta de San García, en Algeciras, dentro del parque natural del Estrecho, se restauró en 2006 y 2015 para convertirlo en centro de interpretación del Parque del Centenario. El conjunto está en buen estado de conservación, pero los equipamientos solares robados antes de entrar en funcionamiento aún no se han repuesto ni asegurado el recinto. Los trabajos de movimientos de tierra y rocas para construir la auténtica fortificación, al igual que todas las que conforman la Muralla del Estrecho, destaca Sáez en su estudio, fueron realizados a mano, en duras condiciones laborales sometidas a la rigidez militar, por personal de los Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores, con los que el bando vencedor represalió a miles de soldados republicanos. Unos veinte mil levantaron el muro.

Iniciativas de diferentes actores sociales que presionan a las administraciones públicas para proteger de forma efectiva la bahía de Algeciras de la contaminación ambiental que sufre la zona incluyen la puesta en valor del que consideran un conjunto monumental que debe recordar la memoria de los hombres que lo construyeron. “Estamos en una batalla quijotesca en la que ahora los molinos (la colaboración de la administración local, provincial y regional, matiza el profesor de Historia) no son tan grandes como hace años. Podemos avisar y denunciar ante el Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza) cuando alguno de los fortines está en peligro, pero la falta de su declaración específica como BIC por la Junta de Andalucía, ha impedido hasta ahora que el poder judicial haya intervenido en su protección. Paralelamente a la localización de los elementos es necesario pensar y trabajar en un plan para conservarlos y usarlos y hay que hacerlo por la memoria de los represaliados y por la nuestra, pues ilustran un episodio histórico que cambió el curso de la humanidad. No es un planteamiento chovinista, ya que está demostrado que el Estrecho ha sido uno de los escenarios esenciales en los que se ha escrito la Historia. Baste recordar a aquellos neandertales, pobladores de Gibraltar y su entorno, que recolectaban lapas y almejas en la bahía de Algeciras. Eso pasó hace 28 mil años, antes de ayer en la Historia de la Humanidad”.

Galería gráfica

Artículos Relacionados

6 comentarios sobre “Fortines del miedo

  • el 11 enero, 2019 a las 18:43
    Permalink

    Perdon mi espaniol no es fantastico.

    Me gustaria decir que me a encantado este articulo y que seriamente pienso que esto es una oportunida que se esta perdiendo y que podria usarse para atraer turismo al campo de gibraltar.

    Tambien un museo militar para combinarlo todo. Mi favorito bunker es e que esta en el sahara de los atunes.

    Saludos desde gibraltar.

    Respuesta
  • el 13 enero, 2019 a las 09:28
    Permalink

    De pequeña solía jugar con mis amigos a meternos en uno de esos fortines en San Roque, aunque siempre nos regañaban porque también entraban jonkis y dejaban todo hecho un asco, es una pena como están algunos

    Respuesta
  • el 13 enero, 2019 a las 17:48
    Permalink

    qué interesante documento hitorico que deberiamos poner en valor y dar a conocer

    Respuesta
  • el 14 enero, 2019 a las 20:21
    Permalink

    Enhorabuena por el artículo y por su interesantísima temática. Desde el proyecto educativo @bunkerinnspain , del programa @innicia de la Junta de Andalucía apoyamos la apuesta por el turismo cultural y de naturaleza en una comarca tan rica en recursos como lo es El Campo de Gibraltar.
    Saludos desde el Dpto.Turismo del IES Tolosa. La Línea de la Concepción.

    Respuesta
  • el 17 enero, 2019 a las 12:29
    Permalink

    Interesante artículo. Un trabajo magnífico. Una parte de nuestra historia de la que poco se conoce. Enhorabuena Raquel

    Respuesta
  • el 18 enero, 2019 a las 12:17
    Permalink

    Un tema super curioso e interesante, es una pena que haya tanto desconocimiento sobre ello y no se le dé la importancia y el valor que realmente tiene, pues en los institutos ni se menciona, por lo menos yo no tenía conocimiento de ello hasta hoy…
    No solamente se trata de un patrimonio histórico y cultural que se está desaprovechando, sino que nos lo estamos cargando… Es una pena que algo de tanto interés cultural pasé tan desapercibido… Y lo destrocemos de esa forma…
    Deberíamos tomar más conciencia por el entorno en general y cuidarlo, pues nosotros estamos aquí de paso, en cambio el medioambiente, estructuras cómo estás…etc. perdurará por muchísimo más tiempo, y deberíamos cuidarlo y mantenerlo para poder brindarles la misma oportunidad de admirar estas maravillas (ya sean de la naturaleza o del ser humano) a las nuevas generaciones que vendrán…
    Espero que esta noticia tenga el calado que se merece en la sociedad porque es un trabajo realmente brillante.
    Enhorabuena, me alegra ver que hay periodismo que apuesta por la cultura y temas de verdadero interés general

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *