Depósito de la decadencia

Aspecto que presentaba ayer la entrada al pabellón de oficiales del Depósito de Sementales de Jerez. Aspecto que presentaba ayer la entrada al pabellón de oficiales del Depósito de Sementales de Jerez.

El deterioro y la vegetación se apoderan del Depósito de Sementales de Jerez seis años después del cerrojazo militar

El histórico recinto victoriano que no fue creado para depositar caballos militares pero que lo hizo durante setenta años, convirtiéndose en el primero y más destacado centro de reproducción equina de España, está invadido por la vegetación y dañado por el paso del tiempo. Desde que en febrero de 2011 los últimos reproductores del acuartelamiento dejaran la ciudad para vivir en el saludable ambiente del Cortijo de Vicos, son las vinagreras y los pájaros autóctonos los que empiezan a liberar primavera en los jardines del casi abandonado edificio público que fue reformado hace un año para la Feria del Caballo.

En unas semanas, el Ayuntamiento de Jerez tratará de ocultar los estragos de la vejez con otro pequeño lifting. Podará las vivaces buganvillas y los descontrolados alibustres, retirará los eucaliptos arrancados brutalmente por los vientos, pintará las fachadas, arreglará boxes, barrerá la maleza, recortará el césped y recompondrá el escenario para devolver el color a lo que es solo una foto antigua: Jerez y sus caballos.

El Depósito de Sementales se estableció en este enclave urbano en 1948, ocho años después del acuerdo que permitió a Cría Caballar utilizar la finca y las instalaciones ecuestres del Polo Jockey Club, que eran del Ayuntamiento. Hasta entonces, los selectos animales cumplían con sus servicios en los castos establos del Monasterio de La Cartuja, donde crecían los famosos caballos cartujanos.

Parte de un árbol arrancado por el viento descansa en el alero de los boxes militares.

En este tiempo de actividad ecuestre, había decenas de ejemplares de diversas razas asomados orgullosos a la puerta de los boxes después de ganar la belleza y la funcionalidad de los concursos del mundo. Había ganaderos con recursos que buscaban superarse. Había mozos, herradores, presentadores, capataces, cocheros y jinetes que se cruzaban por el recreo engrasando los eslabones de esta cadena de producción: la yegua que vive en el campo se insemina en el Depósito de Jerez por un precio asequible para engendrar un potro que comprará decidida California o Dubai. O un potro que será olímpico. O una yegua que será campeona del mundo. Todo eso había en el centro de reproducción equina de Jerez.

Punto muerto

En la actualidad, el lugar es decadente. El Depósito de Sementales está integrado desde 2011 en la unidad de la Yeguada Militar, que concentra en el Cortijo de Vicos la mayor muestra de animales de las razas española y árabe del estado español. La Yeguada Militar se constituyó en 1893 por orden real con el objetivo de criar potros para mejorar las condiciones de los caballos de silla, necesarios para el ejército y la sociedad. La primera yeguada se instaló en la Dehesa de Moratalla (Córdoba) y ocupó diversos emplazamientos como Jerez, Medina Sidonia y San Roque hasta que se estructuró en 1931.

Las buganvillas crecen descontroladas por la escalera de acceso a la galería superior.

El Ministerio de Defensa mantiene muy activos otros depósitos de sementales de las razas ecuestres más demandadas, como el de Santander, Ávila o Écija. En todos han surgido grandes deportistas y han acabado sus días viejas glorias. El caballo Evento, que nació en Jerez, murió en el centro militar de Zaragoza cuando estaba retirado de la competición.

Los diferentes equipos de gobierno que han dirigido el Ayuntamiento de Jerez desde que el ejército devolviera el edificio han defendido una y otra vez la aplicación ecuestre que debe seguir teniendo la finca urbana pero la realidad es que no ha surgido ninguna idea pública o privada que siga meciendo la cuna del caballo. La semana pasada, la alcaldesa de Jerez, Mamen Sánchez, ha pedido al Ministerio de Defensa que reconozca la titularidad municipal de toda la finca, como recogen las escrituras de la época, para poder impulsar futuros proyectos de contenido ecuestre dentro del olvidado recinto.

El azulejo de Agente, un pura raza mítico, parcialmente dañado.

El azulejo de Agente, un pura raza mítico, parcialmente dañado.

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